La fiesta electrónica presente en el Festival de San Luis
El programa marcaba que las 6 daría inicio el ya tradicional concierto de música electrónica, donde se reúnen Djs y Vjs, de distintas partes del país y de algunas partes del mundo.
Sin embargo y a pesar de que la Plaza de Fundadores comenzó a llenarse de jóvenes, el espectáculo empezó casi una hora después, con Dj Dosantos de Cuernavaca Morelos.
El centro de la ciudad se veía vivo, lleno de jóvenes de todas las “culturas urbanas” que se dirigían a la plaza a disfrutar el evento.
Electrica Miami, un grupo originario de Ciudad Victoria, Tamaulipas, prendieron con su electro pop a los adolescentes, en especial a las fans que hizo el bajista Alex, durante la prueba de sonido. Este grupo fue tan bien recibido por el público que al terminar su presentación, tuvieron que regresar a cantar otra.
Así se fueron presentado los diferentes Djs Ramiro Puente de la ciudad de México, los potosinos: Robscan y Wizz (este último ganador del concurso anual de de Orbesonora) y los Dj. Invitados desde Loebau-Alemania: Kyau & Albert.
A pesar de los breves momentos de lluvia, la gente no dejo de llegar, el verdadero ambiente empezó a las 9 a.m., cuando la plaza ya se encontraba a reventar y más personas continuaban llegando.
No se dejo de bailar por un momento, ya fuera solo moviendo la cabeza, brincando o alzando las manos, los jóvenes potosinos se unieron a este gran “rave” que se ha vuelto una tradición en el festival de la ciudad.
Cabe destacar que los artistas visuales están muy ligados a la cultura electrónica, por lo cual en las pantallas gigantes localizadas a los costados del escenario se podía apreciar mezclas realizadas por los Vjs, que venían del CANTE (Centro de Artes y Nuevas Tecnologías). Quienes con su laptops, animaban y mezclaban sinfín de imágenes, las cuales ayudaron a crear el ambiente de fiesta que inundo la plaza de Fundadores.
El tiempo paso volando, los jóvenes no paraban de bailar, el espectáculo se convirtió en una gran fiesta colectiva, algunos, incluso se paseaban cerveza en mano, mientras que otros platicaban animadamente, muchos más sudando de tanto brincar y bailar se alejaban del centro para tomar un respiro. La gran celebración se termino a altas horas de la noche, pero nadie se veía cansado.
Elizabeth Villeda
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